Exit Through the Gift Shop, ironía filmada by Banksy

El street art tiene en su haber una consecuencia fílmica y de narrativa audiovisual en manos de su mensajero más incisivo: Banksy. Exit Through the Gift Shop es un documental construido a base de videos retomados (miles de KCTS miniDV) por Mr. Brainwash (Thierry Guetta) y desde un punto de vista –natural- underground para la consecución en su montaje.  Claro, con la certeza de que nunca verás a la cara a Banksy.

La parte alquímica del film se aquilata en cada uno de los momentos grabados de manera fortuita y sin tener una finalidad de facto. Sí, lo real y la creación momentánea tiene su fortuna en el documento y por consecuencia, la vida del street art puede tener una forma adyacente, pertinente y algo flatulenta en la percepción primaria del observador novato, pero, para el outsider, es un respiro en la tangente, en esa necesidad de ver a seres cercanos en el quehacer cotidiano del estar en la cornisa sistemática. Exit Through the Gift Shop sin duda permite un descanso visual, estás palpando en una sala de cine: un trabajo creativo sin necesidad de patrocinadores.

El traspatio de los acontecimientos tuvo a bien llegar a la parte romántica de la revolución estética de éste siglo, siempre agradecida en las calles y en sus derivaciones, hasta este momento no hay sobresaltos a considerar en está ligera opinión.

Un –aunque- debo destacar, al final de la película me quedé con un pensamiento de entre el cencerro representativo del largometraje, tiene que ver con un saber cínico de los creadores para decirnos: “Señores, el street art no está en venta y somos tan capaces de jugar con el mainstream que podemos hacerles ver que (aunque no lo crean) pueden comprar un sarcasmo de millones de dólares en Sotheby’s”.

La broma (en lo personal) es el personaje creado por ellos mismos llamado Mr. Brainwash, como leerán, desde el nombre lleva una grácil sentencia, el cual, al ser el testigo –en video-  de cada de una las acciones y procesos creativos de ésta línea creativa durante décadas, en un momento dado (por recomendación de Banksy), es que se declara artista y toma del cuello a la decadencia del arte pop actual (si es que ésta idea valiente existe) para darle una consecuencia mediática, fortuita y redituable. Lo permisible de Bansky para dar a conocer esta historia dentro del film, es, sin miramientos (y lo que más llama la atención) a lo que nos tiene acostumbrados en sus trabajos: una burla a través del street art para con el stablishment.

Banksy lo ha logrado otra vez, ahora en cine. Es una historia non-fiction que hay que ver, si se puede, en una sala cinematográfica.

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