Como rentar un DVD en domingo, y después, sí, después de Lucía…

El domingo pasado vi la película por la cual Michel Franco ganó el premio Una cierta mirada en Cannes, y a bien, debe haber muchos puntos que la gente considere para su opinión conveniente o impertinente acerca de ésta producción.

La opinión personal es muy utilizada sin que alguien le solicite, como en este caso particular: escribiendo un blog

Cabe aclarar que toda iniciativa fílmica ya me merece un respeto, sea cual sea su finalidad y elaboración, sea porno o con Eugenio Derbez hablando en Inglés. Ubicado el punto, continuemos.

Al comenzar, me sorprendió el tema musical en el menú del dvd, se escuchaba persistente, fuerte, con mucha personalidad, casi un clásico, entonces mi dedo índice abusó del play en el control remoto universal. Empezaba la historia. Los primeros diálogos y me apresa la mala dicción de los actores o fue que ¿el sonidista no logró captar bien lo que decían?, también pensé: así se habla en la clase adinerada de nuestro país, bueno, en todo México distamos mucho de entender lo que él otro dice, aunque se tenga una pertinente dicción o un buen micrófono.

Lapsus, recordé la película Temporada de patos (Fernando Eimbcke 2004) y su certeza en la forma de presentar la historia.

Sin asumir una verdad, me estiré en el sillón y pude percatar que la película sí alcanzaba a retratar esos recovecos conformistas en la clase alta de nuestro país, en la forma como interactúan, visten, hablan, era como si los personajes dieran todo por sentado, no necesitaban mucha explicación del porque hacían o tomaban decisiones tan fuertes. La doble moral entraba embarrada como margarina transgénica en las situaciones y recordé que a los productores (los administradores del dinero para hacer los proyectos) les encanta que no te claves en la textura.

Lo que entendí al momento de rascarme las narices ya casi al finalizar el largometraje, es que tenía a mi alcance un polémico y subjetivo análisis: ¿el director trabaja un discurso moralista o es el guión? Todos los personajes terminaron por ser juez y parte, como en una película estadounidense promedio, y creo, ahí entra lo que marca la diferencia con otros propuestas del cine mexicano actual: hay que juzgar a Lucía y hacer que así puedas ganar el premio del jurado y ser parte de la selección oficial de Cannes.

Salí al techo al ver el huracán y me senté a esperar, sin pensar…

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