El Óscar, el tigre y el outsider

¿Cómo podría erradicar a los Óscares del aparato televisivo el 24 de febrero del 2013? ¿cómo hacerlo cuando gran parte del globo terráqueo los sintonizaba?, entonces dije para mis adentros ¿porqué no observar la premiación sin atisbos patrioteros? Y sí, por primera vez lo hacía desde la carpeta roja, por primera vez lo hacía sin random clicks y sin una percepción anticipada de ideas antropológicas y estructuralistas. Sí, ante mi y a pesar de mi, estaba listo para ver sin muchos prejuicios personales la premiación (eso creía).

Moonrise Kingdom

Mis favoritos tienden a ser un poco outsiders, en este caso Moonrise Kingdom, que tan sólo estaba nominado como mejor guion original. De ahí en fuera no tenía certeza quien estaba nominado y porqué. Lo que sí, es que cuando vi al tigre sobre la lancha en la pantalla de TV, recordé que cuando fui a ver Life of Pi, mi primera impresión al aire libre y con una certeza casi jurídica fue: Ang Lee quiere ganar un Óscar con ésta película. La idea manipulable del crecimiento personal a través del naufragio es un tema universal que ha sido trabajado desde muchos puntos de vista literarios y cinematográficos, pero ésta producción ha sido realizada específicamente para ganar un Óscar, y claro, disfrutar de la taquilla. Mejor Director: Ang lee. No más que escribir para la posteridad.

Life of Pi

Hablar de Argo, sería hablar de la mejor película del año que no he visto, pero desde el punto de vista estadounidense (y global), era necesaria la fotografía institucional y casi marcial, donde entre barras y estrellas Ben Affleck y George Clooney reciben el premio por parte de la primera dama de aquel país, resalta sin duda en una idea de nacionalismo persistente en la entrega de premios (así sucede desde 1929). No había tampoco mucho que decir, realmente no me sorprendió el fotograma estelar ante la situación global, actual, normal.

El premio a Tarantino es sin duda, el Óscar que le debían desde Bastardos sin Gloria, la historia por la cual se graduó como director cinematográfico, y sin más tuvo a bien a desplazar al que era el mejor guión original: Moonrise Kingdom, de Román Coppola y Wes Anderson, pero como dije en su momento de madrugada y ahora escribo: el señor Anderson tiende a criticar la idea del norteamericano promedio, maneja temas y situaciones más reales, más divertidas, más estéticas, pero con un tono sobrado, incluso ácido, y eso, a la Academia, a los Spirit Independent Awards (que también vi el sábado 23 de febrero), y demás festivales mainstream, no les interesa premiar.

Sutch is life.

La conclusión de este fin de semana festivalero es: si quieres ganar un premio o festival cinematográfico filma historias con culpas nacionales e históricas, consíguete un buen productor, y lo demás déjaselo a un tigre patriotero y moralista.

Posted in

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s