Habemus clásico: Shape of Water

Presentación Shape of water en FICM 2017 Foto: Andrés Villela

Gracias a mi trabajo en Sopitas.com pude estar algunos días en el Festival de Morelia de este año, y tuve la oportunidad de ver algunos trabajos, entre ellos, la película más esperada: Shape of Water de Guillermo del Toro, y creo (sin temor a equivocarme) que puedo tener el atrevimiento de decirles que tenemos a la vista un clásico del cine mundial ¿por qué? el proyecto por sí sólo es un monstruo obsesivo, el cúal, desprende un sinnúmero de emociones que van de la ansiedad a la esperanza en un aleteo de esta obra maestra que se desarrolla en medio de un Baltimore decadente a mediados del siglo pasado.

Los personajes están delimitados de manera estricta en cada uno de sus puntos: vestuario, construcción de sus historias, sus diálogos, así como sus obsesiones y delirios, y en ésta idea de que la belleza radica en nuestras excentricidades, que sin duda es un acento de la marca Del Toro. La cámara de Dan Laustsen tiene un gran despliegue técnico, dónde los colores y ambientes nos envuelven con una humedad obsesivamente calibrada de principio a fin, y en las motivaciones de la soledad para poder ir más allá de una masturbación de la protagonista como escape, donde Sally Hawkins baila con los miedos, con los fantasmas de un lugar mejor para sobrevivir en medio de la guerra fría, y logra atrapar con su fuerza actoral al espectador en medio de la radicalización de fronteras e ideologías en la actualidad.

Presentación Shape of water en FICM 2017 Foto: Andrés Villela

Las hendiduras raciales y la soledad como esperanza son el eje de este film, que siempre nos reflejan nuestros temores ante un espejo acuoso, que en esta ocasión es verde, que en esta ocasión está encerrado en medio de laboratorios con aspiraciones para conquistar el espacio, donde creen entender lo diferente y lo quiebran, lo diseccionan, y se vuelve personal porque lo odian y tratan de aniquilarlo para tener un trofeo, y así, acaban siendo el peor escenario del sueño americano, sí, donde persiste el temor de la próxima decadencia vestida de nostalgia en las series blanco y negro.

Regresar es nuestro primer naufragio, y avanzar es soltarnos a la narrativa de la imaginaria de Guillermo del Toro, que sin duda, con este trabajo ya se coloca en ese peldaño de leyenda dentro del ámbito del cine mundial.

Shape of water, es un silbido para recordar, es una esperanza cinemática en medio del apocalipsis personal y universal.

Presentación Shape of water en FICM 2017 Foto: Andrés Villela

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