Miguel Ángel, un librero en la Rivera Maya


En la Plaza 28 de Julio, en el centro de Playa del Carmen, por algunos momentos hay una idea general de ligereza, sobre todo en las tardes después de comer, el tiempo va ligero, sin prisa, donde algunos turistas podrían llegar a esta ubicación en muchas ocasiones por equivocación y se regresan a la 5ta avenida. Aquí, se encuentra el viejo Palacio Municipal, un lugar de trámites y de historias políticas que superan la ficción.

En una de sus esquinas, al suroeste si ves desde una brújula, hay un puesto de libros usados que se pone todas las tardes de 5 a 10 de la noche.

“Llevo ya cinco años aquí en Playa, me dedico al fomento de la lectura. Es más, jamás pensé llegar a estos lugares, no, porque al final de cuenta no me llamaba mucho la atención el factor de la desigualdad entre los trabajadores de la industria turística y de servicios”: Miguel Ángel Ochoa.

Foto: Andrés Villela

Pues sí, es de llamar la atención el estar puntual a esta hora y dedicarse a esta labor ¿rebelde?¿anarquista? vender libros usados en el caribe mexicano es una idea que me llama poderosamente la atención.

“Bueno, si me dedicó al libro de ocasión, al libro usado, que al final de cuentas es de alguna manera, un libro más barato, más económico, más al alcance. Y pues, al final de cuentas yo lo que doy a conocer son autores no tan comerciales… pero los libros de superación personal son los que más se venden aquí en Playa”.

Foto: Andrés Villela

La verdad podría ser un dato que no me sorprende, en las últimas encuestas para las elecciones en el municipio de Solidaridad, uno de los puntos para describir al Playense (denominación de las personas que viven en Playa del Carmen) establecía que son personas competitivas y que siempre están en la idea de salir adelante, sobrevivir a pesar de todo, de nadie, buscando el no perder el privilegio de vivir en uno de los mejores destinos turísticos del país.

Maestro Miguel Ángel Ochoa / Foto: Andrés Villela

«Yo nací en el tianguis más grande de América Latina como librero, el tianguis de la Lagunilla, esa es mi alma mater. Ahí están los libreros más connotados del país, de ahí salieron, entonces sé la historia, sé el proceso y precisamente es que la calle es el lugar donde el pueblo mexicano tiene que llegar y tropezarse con los libros ¿Tú ves las librerías, cuantas gentes llegan a una librería?».

Este tipo de historias son los que van armando los rompecabezas de las ciudades, son pequeñas piezas que al ir construyendo el cuadro final marcan la diferencia, aunque por costumbre pasen desapercibidos en medio de los números económicos, en medio del turismo de ocasión.

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