El mar, la playa, siempre procuran un escape, vacaciones, el mar que limpia y balancea el cuerpo, sí, hay tantos parámetros de la playa como un lugar para descansar, por lo que me considero afortunado, he tenido algunas oportunidades para vivir cerca del océano.

La primera en el año 88, mi familia y yo nos fuimos a vivir al puerto de Veracruz en medio de una temporada llena de conflictos y con deudas a tope, siendo yo un infante pues no se entendía mucho el porqué, pero la idea de ir a otro lugar tampoco me ayudaba, dejando atrás amigos, escuela, barrio, las cosas que hacen consistencia a un púber se diluían en medio de inseguridades propias de un adolescente.

Veracruz de entrada fue muy amable, con gente sin preocupaciones pero con mucha pasión, por lo que mi periodo de secundaria la pasé bien, yo siempre triste y deprimido pero el ambiente jarocho siempre fue muy cordial conmigo. El hotel Emporio con su pastel de elote, el Sanborcito y sus picadas, La Antigua y sus pescados inigualables a la orilla de la boca del río, las dunas en Chachalacas, el malecón del puerto, en si, ahí, empecé con la idea de correr aunque nunca supe que era para sacar la ansiedad. La verdad es que puros buenos recuerdos de este puerto marítimo, después, en medio de berrinches, tuve que aceptar el regresar a Cd. de México, a sabiendas de que disfrutaba mi estancia en este lugar histórico, y sí, me quería quedar ahí, seguir en ese ambiente que nos ayudó a salir adelante después de la catástrofe familiar ocurrida en 1985.

Me quedó la idea en el subconsciente que necesitaba irme a otro lugar para poder estar bien, escapar, pero nunca ubiqué porqué hasta ahora.

En el 2008, tuve la oportunidad de huir a Cancún, un lugar con la playa algo lejana, por lo que no se logra disfrutar, o no existe la idea de tenerla a la mano, tuve que abortar misión y regresar algo derrotado a CDMX.

Ahora, con la coyuntura de trabajar en Playa del Carmen, también en medio de momentos adversos, aunque sin búsquedas o pretensiones de un futuro mejor, hablo del pico de la Pandemia en julio del 2020, veo que me adapté fácil, como si fuera algo muy natural, no quería recordar el haber vivido en Veracruz como antecedente, pero en realidad el vivir al lado del mar ayuda a sentirme bien, aire limpio, vecindades más amables, distancias cortas y niveles de pasión siempre más altos que en las grandes ciudades, también podría ser la idea de estar a la orilla del mundo con días espectaculares, escenarios indescriptibles desde el amanecer hasta que anochece, los sudores en las pieles, las vestidos ligeros, ciudad sin edificios, sin lugares lúgubres, olores diversos siempre a naturaleza, y claro, la pasión por la libertad, crecer, competir, buscarse un lugar en medio de una ciudad llena de migrantes.

En el aire flota la idea de valorar cada palpitación, cada respiro, ideas ya olvidadas en una ciudad más sólida como México, dónde tienes que crearte personajes obscuros para poder avasallar y ser «exitoso», acá también, pero debes ser más pintoresco, la falta de gracia podría ahogarte gris en medio del azul caribe.

Ahora, después de años, ubico que huir a otros lugares para escapar de mis miedos, de mis traumas, era en parte porque extrañaba Veracruz, he logrado entender que a pesar de las adversidades, la suerte de encontrar un lugar que te abre los brazos es una oportunidad para construir de manera más sólida un futuro en cada momento, no en cada berrinche o en el pasado oxidado que se ve cada vez más lejano.

Vecinos Pasajeros

Les presento, son Angeline y Jacobo, ella de Burdeux, él de Puebla, y viajan recorriendo las #carreteras en su remolque La Emisora Voyage

En medio de la situación actual, podría ser un acto de valentía, de adaptación y de sobrevivencia «pasajera», ver y decidir por del día a día.

Uno de los rostros aventureros del #aquiyahora

En Playa del Carmen, durante este fin de año, en la recién inaugurada nueva normalidad, existe una necesidad voraz para ocupar un espacio céntrico, cerca de la playa, de la 5ta avenida, es una especie de hunting season para extranjeros recién desempacados por la variante Ómicron. El año pasado no sucedió así, era más bien la expectativa de las fiestas, pero solamente la 5ta tenía vida, y aparte, estaban remodelando tan importante andador, por lo que entre cubrebocas y trabajos de construcción, no había mucha idea de lo que es el hospedaje en temporada alta.

Lo que sucede en esta ciudad a diferencia de Cancún o Tulum, es que tiene más accesos a la playa y muy cerca de las zonas habitacionales, este le da un plus a un turismo más de caminatas y bicicletas, ir a al mar está al alcance de la mano, y en el dado caso que seas dueño de espacios colindantes con las playas públicas, en esta temporada puede subir al doble su valor, ya en en febrero volvería a una normalidad para que en abril puedan pedir socorro si es que se gastaron las ganancias en Bacalar.

Así que si andan buscando estudios y esperando a que la suerte les ampare por estos días, habrá que comenzar a rezar ya que todo está «full» hasta nuevo aviso.

La 5ta con Juárez, zona centro de Playa del Carmen / Foto: Andrés Villela
La 5ta con Juárez, zona centro de Playa del Carmen / Foto: Andrés Villela

El 2019, fue para mí cómo un pequeño grano de «risotto», donde pude ver la última resistencia de mi ego sin almidón, pero aún pequeño, resistente, testarudo, por lo que tuve que cocinarlo con vino blanco, agua, mantequilla y leche, así logró “suavizarse”, para después formar parte de un menú más grande que él, en este convite al que estamos invitados todos llamado vida. Ese fue un año en que la comezón fue cosa de todos los días por el cambio de piel que llevaba mutando más de una década, salpicando aceite en mis costras, en mi pasado. Entonces, se aparecieron mis muertos, mis fantasmas, y pude comenzar a despedirme de la soberbia y de un «halo» de superioridad moral que me jalaban para hacer fiestas donde terminaba por ser un gran anfitrión solitario. Ahí, mi berrinche agreste e infantil terminó por calmarse para entrar el 2020 y sobrellevar la Pandemia del Covid 19 con todo lo que esto implicaba, paciencia y determinación. Sí, fue un año sin nombre, sin pretextos, de pura carne viva.  

Este 2021, le podría denominar como “ajo”. El ajo es un saborizante natural, que en lo personal debe ir primero para freírse en el aceite antes que todo lo demás, así “colorea” todo lo que se sazone después, y me pregunto, cómo es que algo tan pequeño puede permear en el futuro de cualquier receta. Esa fuerza ha sido una constante en cada uno de los meses de este año, una idea graciosa, significativa para condimentar un mejor presente, uno más real, con más sabor, con experiencia en su uso y con la idea de que ayudó a la circulación de ideas, de esfuerzos, de días. No lo sé, si etiqueto al tiempo podría quitarle aristas interesantes, pero creo es un buen ejercicio para explicar que a pesar de la dureza por la pandemia para muchas personas, por esta nueva normalidad que aún no termina por ser consistente, el ajo pudo darme un condimento para olvidar los sinsabores anteriores. Es una idea que llevo cocinando algunos días y que me permite condimentar el día a día con más sazón, y así en algún momento, al respirar, poder chuparme los dedos.   

En la idea de recorrer el estado de Quintana Roo, gracias a la iniciativa del fotógrafo Enrique Rivera, pude conocer la comunidad de Tres Reyes en el municipio de Lázaro Cárdenas.

A hora y media de Playa del Carmen, pudimos observar que este lugar es muy respetuoso de las tradiciones, de la parte espiritual, es limpio y emerge como una fiel muestra de las costumbres de esta península enclavada en el Caribe Mexicano.

Tuvimos la fortuna de estar en una ceremonia del Hanal Pixal, una familia de la localidad nos invitó y pudimos participar de toda la festividad, hablo de la preparación del altar, la comida, y en medio, un ritual lleno de misticismo peninsular.

Estas imágenes son parte de la magia que a partir de la sencillez y el respeto se puede lograr para honrar a los que ya no están.

Esto, en su corta visita al Pachamama.

Realización, guion y diseño de audio: Andrés Villela

Ser parte de algo global, universal, es una percepción en principio, algo, diríamos soberbia, pretenciosa, en mi caso, creo no me ayudó mucho el haber visto mucha televisión de pequeño, a la par de ir construyendo mi propio mundo y poder ser el rey, cosa que sin duda me parecía bien. Sí, sin nadie a quién ordenar pero también sin nadie con quién competir. Aunque claro, cabe resaltar que soy el mayor de cuatro hermanos, y la gente en algunas ocasiones, me podría ver como se ven a los hijos únicos, algo egoísta y ensimismado.  

Es por eso que nunca intenté ubicarme en algún grupo en particular a la hora de los juegos, me parecía aberrante siendo el rey de mi hábitat individual y aparte me generaba mucha ansiedad, así que al ir creciendo me costaba la idea de querer pertenecer a algo o siquiera a alguien. 

No es que me la pasé mal, tenía amigos y podía hacer muchas cosas como los demás, es más hasta podría sobresalir en algunas ocasiones pero siempre al querer dar un paso más fuerte y consistente, comprometerme, pues terminaba por hacer berrinche y renunciar a las pertenencias. También, no olvidemos que parte mi infancia se vio reflejada por múltiples mudanzas, devaluaciones y demás bondades sociales. Escamotear era mi pasión.  

Caía el muro socialista, la Perestroika y el muro de Berlín fueron los primeros atisbos de una democracia naive para todos, sin bloques económicos, sin guerras frías. La libertad pagana ya tenía un altar en medio de la Europa Occidental.   

Entonces escuché el término Generación X y ubicándonos en contexto, fue en la preparatoria, por ahí del 91, y saben, me gustaba la sensación de pertenecer a algo en medio de tantas tribus de la Ciudad de México: los fresas, los punks, los rockers, los satelucos, el barrio. La idea de generación X me pareció algo ¿global? Aunque en esa época no existía ese concepto, era un draft sin escribir. Sí, era mi imaginación tratando otra vez de escaparse por la tangente y ser parte de una generación que sucedía en otras latitudes, que chingón.  

La X en las matemáticas se refiere a una variable desconocida o a un deseo no definido. Ese vacío había que llenarlo de alguna manera y lo hice con música.

Los trendings en ese momento podían ir de una lugar a otro en un lapso de meses, semestres.  La TV satelital era para unos cuantos aún, y el internet no estaba desarrollado, si no mal recuerdo aún no había mails, por ahí estaba de incipiente el ICQ. Sí, también era una ciudad diferente, que olía a democracia recién, con la llegada del PRD y Cárdenas estábamos tomando las calles para conciertos, festivales, plática de banquetas con caguamas y caribes cooler en la Colonia Roma, en específico en la calle de Mérida, entre Puebla y Durango, estaba un spot que vendía hamburguesas con unos cuartos alrededor de una plazuela techada, que funcionaba como cafetería clandestina, donde vendían en algunas ocasiones drogas, y casi siempre, cervezas. Fue la época del Dynamo de Soda Stereo, lo primero de Fobia y los atisbos del grunge. 

En si cuando leí de los primeros ensayos que hablaban de la G/X en nuestro país, uno de ellos decía que probablemente esta generación era la primera en nuestro país con una cultura ampliamente pro norteamericana. Creo, lo leí en La Mosca, pero no podíamos generalizar, pero yo podría entrar en esa idea cual zapato al calce, mi clase media llena de turbulencias y pretensiones, así me lo permitía.   

Foto Jenny Holzer

En medio estaba el grunge, y la voz de Kurt Cobain nos daba una explicación abrupta, casi nonata de lo que estaba pasando y entendimos que el pop podría estabilizar la masa uniforme social, pero iba a terminar por romperse por el lado más verdadero, ahí fue dónde algunos vimos lo que podría ser el futuro, pero este faro murió en 1994 dejándonos huérfanos con una vela celofán, una flema pequeña, quebrada por el cáñamo, delimitando nuestras respuestas a la vida digital, a la que esta generación germinó desde Silicon Valley, donde el emprendimiento de la libertad terminó por vender en cajas a la democracia. Así dimos cuenta de nuestra Matrix, sí, con la X al final para que resalte, y por fin, despejarla.   

El pasado 10 de Agosto en mi programa de radio que se transmite por Ruidoblanco.fm realicé un armado con frases de canciones de Soda Stereo y Cerati como solista, todo con la idea de «crear» una nueva historia, sin mucho detalle claro, pero con la tarea de tener un hilo narrativo nuevo, un tipo de boceto cinematográfico de una película tipo Mad Max, imágenes cyberpunk y con un leve toque de anime japonés.

Me di cuenta de una obsesión apocalíptica en las letras, así cómo la idea de desafiar, transgredir y en la idea natural de búsqueda de este cantautor argentino.

Sin duda fue un buen ejercicio, ya que me di cuenta que podría hacer un mil historias a partir de este tipo de «intervención» personal, aunque esta narración en particular me gusta por tener tintes futuristas. Acá el listado:

Si a nuestro alrededor
Satélites, satélites

Si observándonos
Fotos (fotos)
Fotos en tu cama
Vigilan cada sensación
Las calles peligran
Los bares se cierran
Cuidado con la colisión

Track: Observándonos (Satélites)
Álbum: Nada Personal
Año: 1985

No tenemos dónde ir
Somos como un área devastada
Carreteras sin sentido
Religiones sin motivo
Como podremos sobrevivir

Track: Prófugos
Álbum: Signos
Año: 1986

Ah después de tanto andar
Tanto andar
Estas en el mismo lugar
Mismo, mismo lugar
Sal del camino
Toma la ruta
Será diferente, diferente, diferente

Track: Toma la ruta
Álbum: Dynamo
Año: 1992

Soy un profanador
Estoy desafiando al tiempo
Ya ves mi transgresión
Es procurar tenerte

Track: El rito
Álbum: Signos
Año: 1986

Quiero un zoom anatómico
Quiero el fin del secreto
Entre tus labios de plata
Y mi acero inolvidable
Quiero un loop protagónico

Track: Zoom
Álbum: Sueño Stereo
Año: 19
95

Llévame a un lugar con parlantes
Y que nos vuele la sonoridad
Por el aire
Un espacio para celebrar
Sé que esto es grande

Track: La Excepción
Álbum: Ahí Vamos
Año: 2006

Un nuevo acorde te hace mirarme a los ojos
Aún tengo al sol para besar tu sombra
Hoy caí al dejarte sola
Ya pagué por quebrar la calma

Track: Ángel Eléctrico
Álbum: Sueño Stereo
Año: 19
95

Hoy te busqué
En la rima que duerme
Con todas las palabras
Si algo callé
Es porque
Entendí todo

Track: Zoom
Álbum: Sueño Stereo
Año: 19
95

No está mal ser mi dueño, otra vez
Ni temer que el río sangre y calme
Al contarle mis plegarias
Tarda en llegar
Y al final
Al final, hay recompensa

Track: Zona de Promesas
Álbum: Zona de Promesas
Año: 19
93

Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos
un lago en el cielo
es mi regalo
para olvidar lo que hiciste
.

Track: Lago En El Cielo
Álbum: Ahí Vamos
Año: 2006

Mereces lo que Sueñas


En la Plaza 28 de Julio, en el centro de Playa del Carmen, por algunos momentos hay una idea general de ligereza, sobre todo en las tardes después de comer, el tiempo va ligero, sin prisa, donde algunos turistas podrían llegar a esta ubicación en muchas ocasiones por equivocación y se regresan a la 5ta avenida. Aquí, se encuentra el viejo Palacio Municipal, un lugar de trámites y de historias políticas que superan la ficción.

En una de sus esquinas, al suroeste si ves desde una brújula, hay un puesto de libros usados que se pone todas las tardes de 5 a 10 de la noche.

“Llevo ya cinco años aquí en Playa, me dedico al fomento de la lectura. Es más, jamás pensé llegar a estos lugares, no, porque al final de cuenta no me llamaba mucho la atención el factor de la desigualdad entre los trabajadores de la industria turística y de servicios”: Miguel Ángel Ochoa.

Foto: Andrés Villela

Pues sí, es de llamar la atención el estar puntual a esta hora y dedicarse a esta labor ¿rebelde?¿anarquista? vender libros usados en el caribe mexicano es una idea que me llama poderosamente la atención.

“Bueno, si me dedicó al libro de ocasión, al libro usado, que al final de cuentas es de alguna manera, un libro más barato, más económico, más al alcance. Y pues, al final de cuentas yo lo que doy a conocer son autores no tan comerciales… pero los libros de superación personal son los que más se venden aquí en Playa”.

Foto: Andrés Villela

La verdad podría ser un dato que no me sorprende, en las últimas encuestas para las elecciones en el municipio de Solidaridad, uno de los puntos para describir al Playense (denominación de las personas que viven en Playa del Carmen) establecía que son personas competitivas y que siempre están en la idea de salir adelante, sobrevivir a pesar de todo, de nadie, buscando el no perder el privilegio de vivir en uno de los mejores destinos turísticos del país.

Maestro Miguel Ángel Ochoa / Foto: Andrés Villela

«Yo nací en el tianguis más grande de América Latina como librero, el tianguis de la Lagunilla, esa es mi alma mater. Ahí están los libreros más connotados del país, de ahí salieron, entonces sé la historia, sé el proceso y precisamente es que la calle es el lugar donde el pueblo mexicano tiene que llegar y tropezarse con los libros ¿Tú ves las librerías, cuantas gentes llegan a una librería?».

Este tipo de historias son los que van armando los rompecabezas de las ciudades, son pequeñas piezas que al ir construyendo el cuadro final marcan la diferencia, aunque por costumbre pasen desapercibidos en medio de los números económicos, en medio del turismo de ocasión.

El 16 de Julio se celebra el santoral de la Virgen del Carmen, matrona del mar, la estrella marítima, y en Playa del Carmen, lugar carmelita por denominación, hubo un sin fin de festejos. En un recorrido por la tarde, al encontrarnos en Parque Fundadores, estaba en proceso un ritual en particular, donde varios grupos de diversas partes del país celebraban este día.

La festividad que se está llevando a cabo es por nuestra Patrona de la Virgen del Carmen, que se celebra en estas fechas, y pues estamos entonces haciendo conformidad de unión y conquista, de nuestra tradición ancestral, de nuestra diosa conchera.

Cynthia Mabel Vargas Rojas, representante del Caribe Mexicano
Foto: Andrés Villela

Resultaba especial, ya que a la vista de todos los presentes, los estandartes así como las vestimentas que eran de muchas partes del país, así como los cantos y oraciones, se sumaban a la fotografía de este instante, al rompecabezas de este lugar mágico y turístico.

La iglesia en esos momentos estaba cerrada, entonces el ritual lo llevaron a cabo en el quiosco del parque, y el recorrido lo realizaron en los grandes escalones y pasillos de este lugar emblemático.

Foto: Andrés Villela

No hay pago, cada quién viene con sus propios recursos para alabar a la Virgen del Carmen. Le celebración es en cantos, desde ayer estamos velando y cantando toda la noche para hacer estos bastones de flores, que se traen como ofrenda…netamente es de corazón y por devoción a la Virgen del Carmen.

Alejandro Moreno Peña, organizador.
Foto: Andrés Villela

Esta ocasión fue diferente, ya que tuvieron invitados de otros lugares del país, de Yucatán, Querétaro, así como de otros países, Italia, Francia. Un invitado especial, fue la imagen del Santo Niño de Atocha que vino desde Ciudad de México acompañado de una de sus principales líderes: Remedios, quién forma parte de una familia real de gran tradición en, como ellos denominan: la Ciudad de Tenochtitlán.

Sin duda, un ritual para enmarcar y recordar como parte de la historia que se escribe día a día aquí en Playa del Carmen.

Texto: Andrés Villela

Al leer de la muerte José Manuel Zamacona, líder y front man de Los Yonic’s no pensé en escribir de él en particular, no soy conocedor de la música romántica mexicana, la cual fue muy importante en los setentas y hasta los noventas en nuestro país, más bien mi necesidad era ir desglosando los recuerdos sonoros en ambientes particulares donde recuerdo haberlo escuchado, como ejercicio de memoria, sin afán, solo escribir y ver dónde me llevaban las vivencias.

Empiezo, me ubico en un cuarto de servicio sentado con mis hombros sobre una cama limpia, olía a ropa recién planchada, a suavitel caliente impregnado en las playeras, sábanas dobladas, olores muy presentes, olores encerrados, ya que si no mal recuerdo el cuarto de servicio estaba en una azotea y el cuarto tenía una ventana pequeña muy pegada al techo. Ropa de trabajo, de aseo, colgada en el closet pequeño y un crucifijo en la pared, arriba de la cabecera de la cama, una imagen de Jesús. Estaba esperando, y en una radio portátil, escuché a Los Yonic’s con «Y Te Amo», pero no es un asunto menor, ya que así sucedieron Los Temerarios, Los Bukis y tantos más. Podría ser cualquier día, a cualquier hora, y ya había encontrado una pieza importante en el rompecabezas de la cultura nacional de los últimos años.

También su logo característico pintado sobre las bardas que acompañan los caminos al interior del país, anunciando sus presentaciones en los poblados de la región, mientras yo veía el paso del tiempo en los viajes familiares, sentado siempre en la ventana del auto con la esperanza de poder encontrar una razón para estar ahí.

Entonces viene a mi mente, una rockola de casetes en alguna gasolinera de carretera, en esas tiendas con paredes blancas largas, anchas, baños al fondo, con grandes espacios en medio sin utilizar, estantes viejos con los dulces típicos de la región y las canciones de Los Yonic’s como marco de transportistas, de familias de paso. Música en segundo plano pero muy presente siempre para dar un sabor particular a esas situaciones sin importancia, pasajeras.

Lo que veo, ahora que escribo, es que en las últimas cuatro décadas, Los Yonic’s s son un claro referente de la cultura popular nacional, hablamos de millones de personas transitando con sus letras y su iconografía, con «Palabras Tristes» nos empezamos a despedir de ese halo romántico impregnado de suavitel y carreteras personales.