En tiempos donde la violencia actual se ha vuelto cínica, la película estrenada en el 2001 –un mes después del atentado de las torres gemelas- tiene muchos “temas” que abordar, pero la crítica al -American dream- desde el borde, es de llamar la atención aún en el 2018.

Las palabras del outsider siempre han provocado que el cuestionamiento sea visto como un punto de quiebre, y el director Richard Kelly ha logrado que todos los personajes lleven un hilo de crítica apocalíptica, un esfuerzo cómico para ir a los lugares reconocibles de la doble moral recalcitrante y de un esfuerzo paranoico por marcar una diferencia; sí, a través del disfraz de un conejo ezquizoide.

El Amnesiac de Radiohead salió el mismo año y es de llamar la atención sin duda la sintonía oscura presentada en ambos proyectos, y el caos sincopado para buscar tiempos mejores, donde un antihéroe nos redima, y al final, agradecerle por la esperanza como aspirina, como entretenimiento.

La locura que acompaña a la libertad.