En la idea de recorrer el estado de Quintana Roo, gracias a la iniciativa del fotógrafo Enrique Rivera, pude conocer la comunidad de Tres Reyes en el municipio de Lázaro Cárdenas.

A hora y media de Playa del Carmen, pudimos observar que este lugar es muy respetuoso de las tradiciones, de la parte espiritual, es limpio y emerge como una fiel muestra de las costumbres de esta península enclavada en el Caribe Mexicano.

Tuvimos la fortuna de estar en una ceremonia del Hanal Pixal, una familia de la localidad nos invitó y pudimos participar de toda la festividad, hablo de la preparación del altar, la comida, y en medio, un ritual lleno de misticismo peninsular.

Estas imágenes son parte de la magia que a partir de la sencillez y el respeto se puede lograr para honrar a los que ya no están.

Esto, en su corta visita al Pachamama.

Realización, guion y diseño de audio: Andrés Villela

El pasado 10 de Agosto en mi programa de radio que se transmite por Ruidoblanco.fm realicé un armado con frases de canciones de Soda Stereo y Cerati como solista, todo con la idea de «crear» una nueva historia, sin mucho detalle claro, pero con la tarea de tener un hilo narrativo nuevo, un tipo de boceto cinematográfico de una película tipo Mad Max, imágenes cyberpunk y con un leve toque de anime japonés.

Me di cuenta de una obsesión apocalíptica en las letras, así cómo la idea de desafiar, transgredir y en la idea natural de búsqueda de este cantautor argentino.

Sin duda fue un buen ejercicio, ya que me di cuenta que podría hacer un mil historias a partir de este tipo de «intervención» personal, aunque esta narración en particular me gusta por tener tintes futuristas. Acá el listado:

Si a nuestro alrededor
Satélites, satélites

Si observándonos
Fotos (fotos)
Fotos en tu cama
Vigilan cada sensación
Las calles peligran
Los bares se cierran
Cuidado con la colisión

Track: Observándonos (Satélites)
Álbum: Nada Personal
Año: 1985

No tenemos dónde ir
Somos como un área devastada
Carreteras sin sentido
Religiones sin motivo
Como podremos sobrevivir

Track: Prófugos
Álbum: Signos
Año: 1986

Ah después de tanto andar
Tanto andar
Estas en el mismo lugar
Mismo, mismo lugar
Sal del camino
Toma la ruta
Será diferente, diferente, diferente

Track: Toma la ruta
Álbum: Dynamo
Año: 1992

Soy un profanador
Estoy desafiando al tiempo
Ya ves mi transgresión
Es procurar tenerte

Track: El rito
Álbum: Signos
Año: 1986

Quiero un zoom anatómico
Quiero el fin del secreto
Entre tus labios de plata
Y mi acero inolvidable
Quiero un loop protagónico

Track: Zoom
Álbum: Sueño Stereo
Año: 19
95

Llévame a un lugar con parlantes
Y que nos vuele la sonoridad
Por el aire
Un espacio para celebrar
Sé que esto es grande

Track: La Excepción
Álbum: Ahí Vamos
Año: 2006

Un nuevo acorde te hace mirarme a los ojos
Aún tengo al sol para besar tu sombra
Hoy caí al dejarte sola
Ya pagué por quebrar la calma

Track: Ángel Eléctrico
Álbum: Sueño Stereo
Año: 19
95

Hoy te busqué
En la rima que duerme
Con todas las palabras
Si algo callé
Es porque
Entendí todo

Track: Zoom
Álbum: Sueño Stereo
Año: 19
95

No está mal ser mi dueño, otra vez
Ni temer que el río sangre y calme
Al contarle mis plegarias
Tarda en llegar
Y al final
Al final, hay recompensa

Track: Zona de Promesas
Álbum: Zona de Promesas
Año: 19
93

Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos
un lago en el cielo
es mi regalo
para olvidar lo que hiciste
.

Track: Lago En El Cielo
Álbum: Ahí Vamos
Año: 2006

Mereces lo que Sueñas

El 16 de Julio se celebra el santoral de la Virgen del Carmen, matrona del mar, la estrella marítima, y en Playa del Carmen, lugar carmelita por denominación, hubo un sin fin de festejos. En un recorrido por la tarde, al encontrarnos en Parque Fundadores, estaba en proceso un ritual en particular, donde varios grupos de diversas partes del país celebraban este día.

La festividad que se está llevando a cabo es por nuestra Patrona de la Virgen del Carmen, que se celebra en estas fechas, y pues estamos entonces haciendo conformidad de unión y conquista, de nuestra tradición ancestral, de nuestra diosa conchera.

Cynthia Mabel Vargas Rojas, representante del Caribe Mexicano
Foto: Andrés Villela

Resultaba especial, ya que a la vista de todos los presentes, los estandartes así como las vestimentas que eran de muchas partes del país, así como los cantos y oraciones, se sumaban a la fotografía de este instante, al rompecabezas de este lugar mágico y turístico.

La iglesia en esos momentos estaba cerrada, entonces el ritual lo llevaron a cabo en el quiosco del parque, y el recorrido lo realizaron en los grandes escalones y pasillos de este lugar emblemático.

Foto: Andrés Villela

No hay pago, cada quién viene con sus propios recursos para alabar a la Virgen del Carmen. Le celebración es en cantos, desde ayer estamos velando y cantando toda la noche para hacer estos bastones de flores, que se traen como ofrenda…netamente es de corazón y por devoción a la Virgen del Carmen.

Alejandro Moreno Peña, organizador.
Foto: Andrés Villela

Esta ocasión fue diferente, ya que tuvieron invitados de otros lugares del país, de Yucatán, Querétaro, así como de otros países, Italia, Francia. Un invitado especial, fue la imagen del Santo Niño de Atocha que vino desde Ciudad de México acompañado de una de sus principales líderes: Remedios, quién forma parte de una familia real de gran tradición en, como ellos denominan: la Ciudad de Tenochtitlán.

Sin duda, un ritual para enmarcar y recordar como parte de la historia que se escribe día a día aquí en Playa del Carmen.

Texto: Andrés Villela

Al leer de la muerte José Manuel Zamacona, líder y front man de Los Yonic’s no pensé en escribir de él en particular, no soy conocedor de la música romántica mexicana, la cual fue muy importante en los setentas y hasta los noventas en nuestro país, más bien mi necesidad era ir desglosando los recuerdos sonoros en ambientes particulares donde recuerdo haberlo escuchado, como ejercicio de memoria, sin afán, solo escribir y ver dónde me llevaban las vivencias.

Empiezo, me ubico en un cuarto de servicio sentado con mis hombros sobre una cama limpia, olía a ropa recién planchada, a suavitel caliente impregnado en las playeras, sábanas dobladas, olores muy presentes, olores encerrados, ya que si no mal recuerdo el cuarto de servicio estaba en una azotea y el cuarto tenía una ventana pequeña muy pegada al techo. Ropa de trabajo, de aseo, colgada en el closet pequeño y un crucifijo en la pared, arriba de la cabecera de la cama, una imagen de Jesús. Estaba esperando, y en una radio portátil, escuché a Los Yonic’s con «Y Te Amo», pero no es un asunto menor, ya que así sucedieron Los Temerarios, Los Bukis y tantos más. Podría ser cualquier día, a cualquier hora, y ya había encontrado una pieza importante en el rompecabezas de la cultura nacional de los últimos años.

También su logo característico pintado sobre las bardas que acompañan los caminos al interior del país, anunciando sus presentaciones en los poblados de la región, mientras yo veía el paso del tiempo en los viajes familiares, sentado siempre en la ventana del auto con la esperanza de poder encontrar una razón para estar ahí.

Entonces viene a mi mente, una rockola de casetes en alguna gasolinera de carretera, en esas tiendas con paredes blancas largas, anchas, baños al fondo, con grandes espacios en medio sin utilizar, estantes viejos con los dulces típicos de la región y las canciones de Los Yonic’s como marco de transportistas, de familias de paso. Música en segundo plano pero muy presente siempre para dar un sabor particular a esas situaciones sin importancia, pasajeras.

Lo que veo, ahora que escribo, es que en las últimas cuatro décadas, Los Yonic’s s son un claro referente de la cultura popular nacional, hablamos de millones de personas transitando con sus letras y su iconografía, con «Palabras Tristes» nos empezamos a despedir de ese halo romántico impregnado de suavitel y carreteras personales.

 

EL PRI como logo, como nombre, está muriendo de nada, pero su inhumación ha sido larga, lleno de fantasmas, de pequeñez. El otrora partido hegemónico ha mutado en todos los partidos políticos alrededor. Sí, toda la escuela política moderna en nuestro país, proviene del Partido Revolucionario Institucional. El verlo así ayudaría a empezar a restructurar lo aprendido durante su estadía en el poder, que no nos de miedo, el primer paso es reconocerlo.

1938 año de su origen, se lee lejano, histórico, un dato de monografía, de Wikipedia.

En la idea del nacionalismo, de centroizquierda, vemos eran personajes convenientes al paso de la revolución. En los ochentas, al mutar neoliberal tuvo que hacerlo de la mano del PAN para poder adaptarse al cambio, y en Ciudad de México tuvo que permitir que su hijo más rebelde, el PRD, logrará empezar a independizarse, ser izquierda era un respiro para poder cambiar de ropajes y darse permiso para envejecer con sus raíces, con las olas de mexicanidad corrupta, violenta, mustia, callada, de doble discurso y hasta infantil, la madurez era un privilegio que le implicaba ser responsable de sus actos, mejor desaparecer.

En esta era global, el PRI se ha perdido y su perestroika esta llena de anónimos, sin personajes, sin rumbo. En las pasadas elecciones ayudaron al PAN por sobrevivencia, pero perdieron el poco respeto que les quedaba y el conflicto interno actual, es una muestra de su pronta desaparición, son sus últimas patadas de vida, donde nos mira con odio pero sin fuerza, sabe que nadie le agradecerá por nada, ni siquiera por haber desaparecido.

Esperemos pronto ya no esté en las boletas electorales, para empezar a construir su historia llena de olvido, de nada.

La mañana está trazada sobre un plano sin tangentes consistentes, mi andar se queda fugado y quedo inerme, atemporal.

Una moneda en la acera. A primera vista parece inútil como tal, redonda, opaca, ranuras en su circunferencia, trae en el medio a un héroe que nunca conocí y del otro lado un símbolo patriota. La pongo sobre un recuerdo trazado con soplos de vida pero no pasa nada, es más, le estorba. La coloco en mi cabeza y nada, no soy ni más ni menos. La dejo en mi mano, y después de un tiempo huele a óxido, le aviento al aire y cae al suelo, tampoco me divierte…pues en realidad no sirve para mucho así como está, aún así, la cargo conmigo.

Mis pisadas se trasquilan y tropiezo con una tienda anodina, puerta oxidada, techos altos, paredes sin pintar, pisos interminables que suben en espiral, y el aire pesado, fútil. No hay vendedores, son necesidades que se venden solas, máquinas para todo tipo de quehacer inútil, pero diviso una en especial: brazos alargados de metal, la cabeza sin perfiles, unas cavidades opacas que asemejan ojos, engranes que funcionan como sentencia, piernas que se antojan torpes y un círculo hueco en la parte dónde debió estar la boca. Veo es del tamaño de la moneda, la coloco y la máquina se enciende con un movimiento trabado, algo cansado en cada articulación, en cada cable, y de la garganta se escucha una voz aceitosa, agrietada: — ¿necesitas algo?-, coloco mi boca en los engranes y le digo: –necesito que esta mañana no se vaya-.

Extrañeza, la máquina se empieza a desarmar por si sola, queda la cabeza en el piso y empieza a rodar, se va con mi moneda.

La mañana se fue, le escribo éste relato momentáneo y pienso: cuando arribe la tarde espero encontrarme con otra moneda, y a cambio, le escribiré un nuevo relato.

Arte: Kindred Studio

Vivo en una colonia que ha crecido sin papeles legales en cuanto a los terrenos y con asentamientos irregulares de todo tipo. Aquí, en la famosa «Colosio» de Playa del Carmen puedes ver todo tipo de personas, gente que migró desde hace 25 años para construir un patrimonio en medio del monte, helechos, algunas veredas, que dormían en palapas básicas y sin ningún tipo de servicio. En la actualidad, la mayoría son casas, un barrio hecho y derecho, con vecinos llenos de fortaleza, pero hay casos como el de esta familia que viven en medio de construcciones que parecen escombros sacados de una guerra civil.

Al momento de estar con la señora, ella sonrío un poco, creo era la idea de reflejarse en otros, de existir en medio de la conversación, le llame fortuna momentánea. Sí, a pesar de todo y en medio de la idea de sobrevivir, hay momentos donde todos creemos que somos afortunados, sin preguntas.

Una idea saturada repicotea en el imaginario ahora que le beso el hombro a Lisa, me pregunto ¿será que mañana estemos así? entramados, y siento que es un momento irrepetible, sí, de esos que regresan cuando menos lo espero, y sin pedirlo, es una felicidad transitoria, verdadera en sus vértices más visibles. El olor partisano de ambas pieles, de una sociedad confortable e instantánea por las mañanas inundadas de costumbres, y no me debe importar nada.

Estoy trabado en el entresueño, una madrugada de éste otoño viejo, en un octubre sin aniversarios y no me acostumbro al frío, veo, la calefacción en la esquina del cuarto, inútil, se descompuso en 1958, así menciona mi abuelo Noé cada vez que quiere encenderla, una antigüedad miope, silenciosa en los bulbos, deberíamos venderla en el mercado del jardín Pushkin, siempre hay alguien ahí que quiere comprar algo de segunda mano, pero el abuelo no quiere, puede más la pertenencia que el sentido práctico del olvido. Me molesta el frío seco, y estrujo la cobija en mis brazos, trato de ubicar mi olor de entre las sábanas y sobra el olor de la descomposición de las sobras en el mercado Hidalgo.

Escucho el chillido de un cerdo y el grito desesperado de alguien, ruidos de ajetreo, un silencio abrupto, escalofriante. Rezo para poder dormir.

La humedad de las paredes se instala en mi nariz reseca y los gritos del vecino de a lado para despertar a sus hijos es un cuento de nunca acabar. Lucio el perro, ladra buscando algo de calor, mea exquisito sobre el patio y una patrulla pasa por la calle Dr. Durán, ruidos en simulacros cotidianos y mi hermana acecha por la ventana, apenas y entra el sol silente por la recámara; Mateo, un cuidador de autos le persigue de diario cada vez que tiene que salir, le he dicho que quiero acompañarla pero siempre ataja a señalar: -no, estoy bien, no quiero que piense que tengo miedo-.

En la cena, nos sobraban algunas conchas, siempre están a la mesa desde que tengo uso de razón ¿mi abuela sabrá que hay algo más para cenar? es inquietante esta sensación de que muchas acciones diarias sepan a lo mismo.  -Javier come, mira te hice un champurrado pa que las remojes-, y sí, son parte de una fotografía, fantasmas de la costumbre que ahuyentan las miradas de un futuro detenido. Así es siempre, y más cuando huele a frijoles quemados sobre la olla de acero azul.

Lo sabía cuando llegué del trabajo, la suerte estaba echada, las cuatro esquinas estaban repletas de policías. Lucio estaba de frente a la puerta del departamento, ladraba en conjunto con los ruidos interminables de barrio, en la ventana: un cielo ennegrecido, grotesco, y el terror, la mirada blanquecina de mi hermana sobre el piso del departamento, tranquila, diluida entre el amanecer, y es que Mateo no le había pedido permiso para ultrajarla, no, sin explicaciones el hijo de mil putas había golpeado a tres vecinas buscando, escarbando entre la tierra mojada, oliendo entre la muerte exquisita para satisfacer, sí, para satisfacer sus ideas marginales que revoloteaban entre las moscas, no le fue suficiente y terminó por acabar a mi abuelo estrellando la calefacción en su cabeza, desfigurando un recuerdo, y mi abuela terminó por desmayarse para nunca levantarse al pegarse con la cabeza en el borde de la mesa. Alrededor, las conchas sin sopear.

Un cerdo de entre el mercado me observa, está parado, cruel, al lado del basurero del mercado sobre la calle de Dr. Arce, mira al igual que yo a este cuerpo de espaldas tirado sobre las bolsas azules y blancas de plástico, sobra el dolor putrefacto. Lisa me abraza leyendo un rosario, llora por mi falta de fe, es que, acabo de matar a Mateo.

Felipe Calderón bajaba por las escaleras muy satisfecho, era la fiesta que él imaginaba antes de llegar a la silla presidencial, sobrado y erguido, no tenía problemas en lo inmediato, es el juego de evadir historia. Los presentes esperaban, no con ansiedad pero sin con ganas de empezar la cena y yo lo seguía con la cámara, ambos asistimos a una noche histórica que anunciaba algo más que una celebración en nuestro país. Mientras tanto, afuera a unos cuantos metros, en el Zócalo capitalino, miles de voces cantaban en medio del negocio formado a través de la guerra contra el narcotráfico, pero adentro del Palacio nadie los atendía.

El switcher me decía por el intercomunicador: -no dejes de seguirlo, síguelo-, pero no lo podía ver entre las personas alrededor, cabezas, espaldas, flashes intermitentes, todos inmersos en el ritual del saludar y tomarse la foto, pero él no se alcanzaba a ver. Un sungun de la cámara de CEPROPIE funcionaba como faro inocente para poder seguir lo que sobraba de la escena cortada. –Cámara uno, búscalo ¿Dónde está el presidente?- yo veía nada más su frente y algunos retazos de la acción en el presente, figuras barridas, ensimismadas, abrí el diafragma de la cámara y nada, apenas algunas sonrisas. –Lo estoy buscando, pero no se ve- y sí, mi tiro era el peor para describir lo que estaba pasando, después de cuarenta minutos lo pude observar y tuve que voltear para acomodar el cámara y ahí, a mi lado izquierdo se encontraba José Ramón Fernández, quería dejar el tripie anclado para decirle –Joserra eres la neta, dale duro a la selección que representa nuestra historia fallida-, pero no pude hacerlo, inmerso y ejecutante buscaba a ese alguien a quien todos querían congratular por algo y por nada, en ese protocolo muy a la vieja usanza priísta. Sí, poco ha cambiado, los gastos públicos eran (y son) repartidos entre abrazos y felicitaciones. Joserra ya se quería ir, no podía culparlo, en medio de todos los invitados no tenía con quién charlar.

El anfitrión cumplía en el atender a los invitados, le pidieron se encaminara al templete que tenía de frente, los cadetes militares le hacían guardia, estoicos e invisibles en la respiración. El cuadro de la cámara estaba en un plano americano, el fondo rojo pintado sobre la madera, un escudo nacional en medio, un atril con un libro para firmar en primer plano, y estaba preparado para un plano secuencia natural, virar unos segundos hacia la derecha, seguir los pasos, las sonrisas y de pronto, la pareja presidencial rubricaba el documento que daba fe de la celebración del bicentenario, era un instante ligero, no había palpitaciones, y sí, la mayoría aplaudía la acción sin vítores, como si celebraran un día más, de esos cotidianos que les sobran, se los permite esa certeza del saberse afortunados por acceder a lo que creen se merecen. La independencia de nuestro país ya estaba guardada para mejores ocasiones.

La noche pasó sin muchas aspiraciones para llegar a un clímax y en el epílogo de la celebración: Celso Piña ofrecía parte de su recital a la concurrencia que no le atendía, mientras yo cantaba:y no es por eso, que haya dejado de quererte un solo día, estoy contigo, aunque estés lejos de mi vida, por tu felicidad a costa de la mía-. La falta de respeto salió a flote por parte de los concurrentes cuando algunos ya comenzaban a salir en el transcurso del evento, y sí, al encuadrar con el zoom y el foco al escenario, es que la cantante del mariachi estaba ofendida, nadie cantaba los grandes temas del México del siglo pasado, que podíamos esperar de la farsa que se escabulle entre las pretensiones. Así, terminaba el “convite” sin mucho aspaviento, sin mucho que decir.

El palacio nacional quedo absorto, el instante estaba abolido en las cuatro esquinas y algunos diálogos retumbaban en el eco del retazo bicentenario, yo ya guardaba la cámara, el tripie y los cables cuando observé el libro conmemorativo en medio del templete, abierto en sus páginas buscaba algunas frases o firmas que sobraran en la madrugada, voltee a ambos lados y nadie de la producción miraba, y decidí escribir en el registro conmemorativo. Subí al templete y leí algunas líneas anteriores: –Sr. Presidente que este día de festejos sea un impulso para el gran trabajo que usted realiza, yo lo seguiré apoyando en su administración- pudo haber firmado Juan Pérez o José Sánchez, la verdad es que no me fijé, pero me pareció una frase inútil, ya que el “ Sr.” no leerá el libro y es más, les debieron haber dicho que no era un libro de recados y supuse en ese momento que mi frase tendría que ser diferente y escribí, esperando que el recuerdo no me traicione: – La independencia significa autonomía, para conseguirlo se necesita consciencia de la misma, y la confrontación en una guerra no es la vía para lograrlo. La educación y la cultura podrá generar lo que estamos buscando: un país del que estemos orgullosos. Andrés Villela-. No era una frase para trascender o encontrar, era una idea que había lanzado para poder ofrecerme una noche que simplemente pudiera recordar para después.

Salí del recinto sin antecedentes y a las cuatro de la mañana ya estaba en una reunión en la Narvarte. Mi independencia se encontraba en el sueño de un sofá-cama. Era lo único que necesitaba para continuar con el festejo de un Bicentenario algo fallido.

Mi cámara se instaló a 6 metros del templete, en dónde Felipe Calderón y esposa firmarían un libro conmemorativo del Bicentenario para que después los invitados pudieran hacerlo. El plan era el siguiente: al terminar la ceremonia del grito, los invitados bajarían por las escaleras para llegar al “convite”, y al final de éste proceso llegaría él que se despachó en este lugar, después, firmaría el libro antes mencionado y seguiríamos aspectos importantes de la reunión, yo tenía como instrucciones el seguirlo durante su recorrido, las otras cámaras estarían respaldando lo que yo pudiera contar con aspectos de la Orquesta de la Marina que estaba instalada a mis espaldas.

En la espera, fue que a mi lado izquierdo ya estaba Azcárraga Jean con esposa, pasaron dos minutos y en la misma mesa se instaló Salinas Pliego, con hijo y cónyuge a su diestra, ambas familias fueron un ejemplo máximo de tolerancia, como si la historia no les hubiera dado pretextos para tener una competencia mediática ¿porqué debería de ser así? si ambos tiene sendas y desorbitadas tajadas del pastel, no, para que desgastarse en rivalidades perennes, de barrio, es más cómodo convivir. Horcasitas platicó con ambos de una manera afable, casi de cuates, decretos, leyes y acuerdos de por medio. El Secretario de Comunicaciones y Transportes debe tener una excelente e interesante plática, ambos estaban muy atentos. Blake y Lozano, se apersonaron detrás de Horcasitas y ambos saludaron con sonrisas obvias, pertinentes, una leve carcajada acompañaba el diálogo, todos seguían el guion a la perfección, no había sorpresas. Aburrido.

La perspectiva ya era incómoda, mis pies obviaban el desgaste temporal y en el pasillo principal, en medio de las mesas, observé al Ing. Carlos Slim acompañado de Carlos Marín. El dueño de Telmex caminaba resuelto y el director editorial del periódico Milenio algo le decía. Slim a mi entender, no prestaba atención ¿Qué le estaba vendiendo Marín? No lo sé, pero de los periodistas, es el más político. El Ingeniero tendría que escuchar bien las entrelíneas, pero pensé: -seguro lo ha tratado más que yo, él sabrá cuidarse sin duda-. Del otro lado del patio estaba Salinas de Gortari, tomándose fotos con el que así lo quisiera, también se le veía relajado, la historia no le pesa, es de los ex -presidentes que siempre lleva consigo en el alguno de los bolsillos una sonrisa bien ensayada ¿Qué pensar? canalicé con él cada una de mis frustraciones generacionales durante toda una década y ¿Qué ha pasado? Nada. El señor sigue muy contento y yo trabajando en producción, escribiendo relatos a sus costillas, volví a preguntar ¿Qué pensar?.

Fox y Sahagún se fueron muy rápido, el Palacio Nacional les quemaba los pies, como si una voz en sus cabezas les dijera –rápido, váyanse antes de que el destino les alcance-, así como Chespirito, aunque éste último se fue en silla de ruedas y sin torta de jamón. Chabelo estaba muy serio, cansado, 40 años en TV ya le cobraron factura, pensé que no tendría mucho que decirle al niño-señor vendedor de sueños y frustraciones, pero ¡por fin!, había llegado el anfitrión.